Claude Nicollier

5 julio 2011
STS-46 STS-61
STS-75 STS-103

“Yo tuve el privilegio, como miembro de la primera promoción de astronautas de la ESA (1978), de ser destinado a Houston dos años después de mi selección, y de pasar allí 35 de los 39 años que trabajé para la ESA.”

“Mi estancia en el Centro Espacial Johnson abarcó la mayor parte del periodo operativo del Trasbordador Espacial, desde la misión STS-1 a la STS-114 – el primer vuelo tras el accidente del Columbia. Siempre me sentí muy unido al programa de los trasbordadores espaciales, tanto por los cuatro vuelos que tuve el privilegio de realizar en ellos, como por los distintos trabajos que me fueron encomendados antes de mi primera misión y entre cada una de las siguientes.”

“¡De los 35 años que estuve en Houston, pasé cinco entrenándome para estar 43 días en órbita! El resto del tiempo lo dediqué a otras labores también relacionadas con el Trasbordador. Fue una experiencia muy interesante y aprendí tanto o más sobre esta magnífica nave durante estos trabajos que durante mi entrenamiento como astronauta. Trabajé en el Laboratorio de Integración de Aviónica del Trasbordador, en el Laboratorio de Verificación del Software de Vuelo del Trasbordador y en las Divisiones de Robótica y de Actividades Extravehiculares de la Oficina de Astronautas de Houston.”

“Estoy muy contento de haber contribuido, de una forma muy modesta, a este fantástico programa. A través de todas estas experiencias, he desarrollado un profundo respeto por todos los hombres y mujeres que diseñaron, construyeron y operaron esta magnífica nave.”

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