Concluyen las misiones ERS tras 20 años en servicio

ERS-2
13 septiembre 2011

La semana pasada el venerable satélite de observación de la Tierra ERS-2 encendió sus motores por última vez para consumir cualquier resto de combustible, poniendo así fin a su misión. La maniobra fue planificada meticulosamente para garantizar la seguridad de las futuras misiones espaciales.

La misión del satélite ERS-2 de la ESA finalizó el pasado día 5 de septiembre, después de que la altitud media de su órbita se redujese de 785 a 573 kilómetros. A esta altitud disminuye considerablemente el riesgo de colisión con otros satélites o con fragmentos de basura espacial.

El último paso consistió en neutralizar el satélite, asegurando que todos sus sistemas presurizados quedasen vacíos y poniendo sus baterías en modo seguro, lo que reduce el riesgo de una explosión en órbita, que podría dar lugar a nuevos fragmentos de basura espacial.

Este procedimiento consistió básicamente en consumir todo el combustible que quedaba a bordo, desconectar las baterías y apagar los transmisores.

“Tan pronto como se agotó el combustible a bordo de ERS-2, enviamos una serie de comandos para completar la neutralización del satélite, antes de apagarlo de forma definitiva. El último comando fue enviado a las 13:16 GMT del 5 de septiembre”, relata Frank Diekmann, Responsable de las Operaciones de ERS-2.

Un valioso archivo de datos

La última imagen tomada por ERS-2 sobre Roma, Italia

El fin de las operaciones del satélite no significa que la misión no pueda seguir dando resultados.

“Continuaremos estudiando los datos generados por ERS-2, especialmente las imágenes radar”, explica Volker Liebig, Director de los Programas de Observación de la Tierra de la ESA.

“La combinación de este valioso archivo científico con los datos que generará el instrumento radar de última generación que viajará a bordo de la misión GMES Sentinel-1 dará lugar a fuertes sinergias que nos ayudarán a comprender mejor el clima de nuestro planeta”.

ERS-2 se desintegrará durante la reentrada en la atmósfera

En su nueva órbita, ERS-2 empezará a frenarse y a caer lentamente debido a la resistencia aerodinámica que todavía existe a esa altitud. Está previsto que el satélite ingrese en la atmósfera terrestre dentro de 15 años, desintegrándose completamente durante la reentrada. Este plazo cumple holgadamente con el límite de 25 años impuesto para la retirada de un satélite tras el fin de su misión, con el objetivo de minimizar el riesgo de colisión en órbita.

“El fin de la misión de ERS-2 ha sido planificado meticulosamente para cumplir con las directrices de la ESA para la mitigación de la basura espacial”, explica Heiner Klinkrad, Director de la Oficina de Space Debris de la ESA.

“Es una buena muestra del fuerte compromiso de la Agencia para reducir la basura espacial, que podría llegar a suponer una amenaza para las misiones robóticas y tripuladas en un futuro próximo”.

El fin de una misión de 16 años

ERS-2 deorbiting team
Parte del equipo de la ESA en el ESOC durante el apagado de ERS-2

ERS-2 fue lanzado en 1995, cuatro años después de ERS-1, el primer satélite europeo de teledetección. Estas dos misiones sentaron las bases para el desarrollo de un gran número de técnicas de observación de la Tierra.

“Los satélites ERS-1 y -2 han estado proporcionando datos de alta calidad de forma ininterrumpida durante 20 años, estudiando los océanos, la tierra, los campos de hielo y la atmósfera de nuestro planeta”, comenta Wolfgang Lengert, Responsable de la Misión ERS-2.

“A lo largo de estas dos décadas, se ha dado un especial énfasis a la cuantificación de la precisión de sus medidas y a la documentación de sus resultados, convirtiendo los datos de las misiones ERS en un legado para las próximas generaciones”.

ERS-2 viajó 3 500 millones de kilómetros durante su vida útil, tomando datos para miles de científicos y proyectos.


Versión extendida de este artículo con información adicional sobre las últimas operaciones de la misión (En inglés).


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