El breve encuentro de la Giotto

 Giotto and Halley's comet (artist's impression)
10 marzo 2006

Hace veinte años, en la noche del 13 al 14 de marzo de 1986, la sonda Giotto de la ESA se cruzó en su camino con el cometa Halley. Era la primera misión espacial de gran alcance de la ESA y parte de una ambiciosa iniciativa internacional para resolver los enigmas de ese objeto misterioso.

La aventura se inició con el lanzamiento de la Giotto a bordo de un cohete Ariane 1 (vuelo V14) el 2 de julio de 1985. Tras girar tres veces en torno a la Tierra, se encendió el motor a bordo para proyectarla hacia una órbita interplanetaria. Después de una travesía de ocho meses y casi 150 millones de kilómetros, el 12 de marzo de 1986 el instrumental de la sonda detectó por primera vez iones de hidrógeno procedentes del Halley, a una distancia de 7,8 millones de kilómetros del cometa.

La Giotto se encontró con el cometa Halley un día después, al cruzar el arco de choque del viento solar (la zona en la que se crea una onda de choque cuando las partículas solares supersónicas reducen su velocidad a subsónica). Cuando la Giotto penetró en la parte más densa de la cola de polvo, la cámara empezó a seguir al objeto más luminoso (el núcleo) de su campo de visión.

En el Centro Europeo de Operaciones Espaciales de Darmstadt, Alemania, se desató el entusiasmo al recibir los primeros datos e imágenes borrosas. Los diez grupos a cargo del experimento escudriñaban la última información y se esforzaban por obtener un análisis preliminar.

El primero de los 12.000 impactos de polvo se registró 122 minutos antes de la máxima aproximación. Seguían llegando imágenes a medida que la Giotto se aproximaba a una distancia de unos 2.000 kilómetros. El ritmo de los impactos de polvo aumentó bruscamente y la sonda atravesó una estela de materia que surgía del núcleo.

La sonda se desplazaba a una velocidad de 68 kilómetros por segundo respecto al cometa. Cuando faltaban 7,6 segundos para la máxima aproximación, salió despedida y girando sobre sí misma a causa del impacto de una partícula ‘grande’ (de un gramo). Las imágenes desaparecieron de las pantallas al perderse momentáneamente el contacto con la Tierra. Los televidentes y los angustiados integrantes del equipo de científicos de la Giotto temieron lo peor, pero ante el asombro general empezaron a reaparecer ráfagas de información. La Giotto aún palpitaba.

A lo largo de los 32 minutos siguientes, los resistentes propulsores de la sonda lograron estabilizar su desplazamiento y se recuperó la transmisión por completo. Para entonces, la Giotto ya había pasado a 596 kilómetros del núcleo y regresaba al espacio interplanetario.

El pequeño e increíblemente resistente artilugio espacial siguió suministrando datos científicos durante las siguientes 24 horas de su viaje al espacio exterior. El último impacto de polvo se registró 49 minutos después del máximo acercamiento. El histórico encuentro finalizó el 15 de marzo, cuando se dieron por concluidos los experimentos de la Giotto.

Para más información:

Gerhard Schwehm, ESA Rosetta Project Scientist
E-mail: gerhard.schwehm @ esa.int

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