El cazador de antimateria

El Trasbordador Espacial transportará el segundo Espectrómetro Magnético Alfa (AMS-02) a la Estación Espacial Internacional, un detector de rayos cósmicos de última generación diseñado para estudiar cuestiones fundamentales sobre el origen de la materia y del Universo. El AMS-02 complementará el trabajo del Gran Colisionador de Hadrones (LHC), con el que los científicos intentan comprender mejor la antimateria y la enigmática materia oscura.

Conocido como el ‘Hubble de los rayos cósmicos’, el AMS-02 recogerá rayos cósmicos primarios que, tras viajar cientos de millones de años luz, serán acelerados por los fuertes campos magnéticos del instrumento.

El AMS-02 no sólo será el instrumento científico más grande y más complejo de la Estación Espacial – su campo magnético es 4000 veces más intenso que el de la Tierra – sino que también representa el mayor esfuerzo de cooperación internacional para el desarrollo de un único instrumento espacial.

“El objetivo más emocionante del AMS es explorar lo desconocido: buscar fenómenos que existen en la naturaleza que ni siquiera hemos sido capaces de imaginar o que no teníamos forma de detectar” - Samuel Ting
El AMS-02 quedará instalado en el extremo izquierdo de la viga principal de la Estación

La Estación Espacial Internacional (ISS) es la plataforma ideal para instalar este experimento: proporciona una gran estabilidad, la posibilidad de repararlo o modificarlo en órbita y un tiempo prolongado de operaciones. La Estación también garantiza todos los recursos necesarios para el funcionamiento del AMS-02 (comunicaciones, potencia eléctrica y control de órbita), que simplifican significativamente la misión si se compara con un satélite autónomo.

AMS-02

El proyecto multinacional del AMS está dirigido por Samuel Ting, galardonado con el Premio Nobel de Física en 1976, con una importante contribución europea coordinada por el profesor Roberto Battiston. El instrumento ha sido desarrollado por institutos de investigación en Alemania, España, Francia, Italia, Portugal y Suiza, con la participación de China, Estados Unidos, Rusia y Taiwán. En total, el consorcio del AMS-02 está formado por 56 institutos de investigación en 16 países.

Cuando se encuentre instalado a bordo de la ISS, el AMS-02 orbitará la Tierra a una altitud de unos 300 km, lo que le permitirá estudiar la composición de los rayos cósmicos primarios con una precisión sin precedentes (hasta una parte por 10 billones). El AMS-02 escrutará la última frontera de la física de partículas, buscando la antimateria primigenia y estudiando la naturaleza de la enigmática materia oscura.

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