El programa Vega

Vega VV01
31 enero 2012

Antecedentes

Los orígenes del programa Vega se remontan a la década de los noventa, cuando varios países europeos estudiaron la posibilidad de complementar las prestaciones de la familia de lanzadores Ariane con un nuevo vehículo capaz de poner en órbita cargas útiles más pequeñas.

Si bien la tendencia general es que los satélites sean cada vez más grandes, se necesita un lanzador capaz de poner satélites de entre 300 y 2000 kg en órbitas polares y LEO de forma económica. En este rango se enmarca un gran número de misiones científicas y de observación de la Tierra.

La industria y la agencia espacial italiana, ASI, desarrollaron varios conceptos y comenzaron el desarrollo preliminar de este lanzador, basándose en la experiencia que acumulaban en el campo de la propulsión sólida.

Vega pasó a ser un programa oficial de la ESA en junio de 1998, cuando la Agencia europeizó el programa nacional de ASI para el desarrollo de un pequeño lanzador. Fue entonces cuando se le bautizó con el nombre actual, en honor a la segunda estrella más brillante del cielo nocturno del hemisferio norte.

Una gran flexibilidad

El principal objetivo del programa Vega es dotar a Europa de una capacidad segura, fiable y competitiva para poner en órbita satélites científicos y de observación de la Tierra, complementando las prestaciones de los lanzadores Ariane 5 y Soyuz, que ya operan desde el Puerto Espacial Europeo en la Guayana Francesa.

Vega ha sido diseñado para acomodar un amplio rango de misiones y de configuraciones de carga útil, lo que le permite responder con gran flexibilidad a una gran variedad de oportunidades de mercado. Al contrario que la mayoría de los pequeños lanzadores, Vega es capaz de poner en órbita varios satélites en cada lanzamiento. En concreto, es capaz de acomodar configuraciones que van desde un único satélite hasta un satélite principal acompañado por seis microsatélites.

Vega es capaz de poner en órbita cargas útiles de entre 300 y 2500 kg, dependiendo de la altitud y del tipo de órbita requerido por cada misión. Como punto de referencia se considera el lanzamiento de 1500 kg a una órbita polar de 700 km de altitud.

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