El satélite de la ESA Hipparcos detecta 'rebeldes con causa'

Visión artística de nuestra galaxia, la Vía Láctea
26 octubre 2004

Un equipo de astrónomos europeos ha descubierto agrupaciones de estrellas próximas al Sol que se mueven de forma anómala, probablemente por haber sido 'empujadas' por los brazos espirales de nuestra galaxia, la Vía Láctea.

Según este trabajo, basado en los datos del observatorio Hipparcos, de la ESA, en nuestro vecindario estelar se cruzan varias corrientes de estrellas procedentes de varias direcciones. Algunas de estas estrellas, 'oriundas' de regiones más centrales de la Vía Láctea, albergan sistemas planetarios.

El Sol y la mayoría de las estrellas próximas a él siguen una órbita ordenada, casi circular, entorno al centro de la Vía Láctea. Basándose en datos del satélite Hipparcos, de la ESA, un grupo de astrónomos europeos ha descubierto ahora un grupo de estrellas ‘rebeldes’ que se mueven en direcciones peculiares, principalmente hacia el centro de la galaxia o alejándose de él, como los radios de una rueda. Estas rebeldes constituyen el 20% de las estrellas en un radio de 1000 años luz del Sol, que a su vez está situado a unos 25.000 años luz del centro de la Vía Láctea.

Hipparcos
Hipparcos midió la distancia y el movimiento de cien mil estrellas en un radio de mil años luz

Los datos muestran que las rebeldes tiene poco que ver entre sí. Tienen diferentes edades, así que según los científicos no pueden haberse formado al mismo tiempo ni en el mismo lugar. Sin embargo, algo debe de haber hecho que se agrupen. "Parecen más bien compañeros de viaje ocasionales, en vez de miembros de la misma familia", ha declarado Benoit Famaey, de la Universidad Libre de Bruselas, en Bélgica.

Famaey y sus colegas creen que lo que ha agrupado a las estrellas en su peculiar trayectoria es un ‘empujón’ recibido por uno de los brazos espirales de la galaxia. Los brazos espirales no son estructuras sólidas, sino regiones donde la densidad de gas y estrellas es mayor. Estas regiones se llaman ‘ondas de densidad’ y son similares a los puntos de mucho tráfico en una autopista. Una onda de densidad comprime el gas que encuentra a su paso y favorece el nacimiento de nuevas estrellas, pero puede alterar también la órbita de las estrellas que ya estaban. El paso de la onda hace que muchas estrellas acaben viajando juntas en la misma dirección, como en una corriente, incluso aunque fueran originalmente en distintas direcciones o aunque ni siquiera hubieran nacido.

Esta investigación ha mostrado que el vecindario del Sol es un lugar de cruce de muchas corrientes, formadas por estrellas de diferentes orígenes y composición química. Muchas de las estrellas con sistemas planetarios descubiertas recientemente en las cercanías del Sol podrían formar parte de estas corrientes.

Los astrónomos saben que las estrellas con sistemas plantarios se forman preferentemente en densas nubes de gas con alto contenido en metales, como las que se encuentran en las regiones centrales de la Vía Láctea. Las corrientes descubiertas por Hipparcos pueden haber sido la causa de su actual proximidad al Sol. Como explica Famaey, "si estas estrellas han sido empujadas por los brazos espirales tal vez hayan sido desplazadas miles de años luz desde el lugar en que nacieron". Estas estrellas, junto con sus planetas, podrían por tanto haber migrado a las cercanías del Sol.

Para conocer mejor la estructura de la Vía Láctea, un agregado de miles de millones de estrellas, los científicos se fijan en la manera en que las estrellas se agrupan o se mueven respecto al Sol y en relación a unas a otras. Durante los cuatro años que duró su misión, el satélite Hipparcos, de la ESA, midió la distancia y el movimiento de cien mil estrellas en un radio de mil años luz. Sin embargo, aunque los datos de Hipparcos muestran en qué dirección se mueven las estrellas en el cielo, no pueden decir si se están alejando de nosotros o todo lo contrario.

Combinando los datos de Hipparcos con medidas desde tierra de su 'corrimiento al rojo', o efecto Doppler, obtenidas con un telescopio suizo del observatorio de la Alta Provenza, en Francia, Famaey y sus colegas añadieron esa tercera dimensión que faltaba: la velocidad a la que las estrellas se acercan o alejan de nosotros. El efecto Doppler hace que el color de una estrella se vuelva más rojo o más azul, respectivamente, según ésta se aleje o acerque. “Combinando estos datos, de gran calidad, tenemos ahora una visión global, tridimensional de cómo se mueven las estrellas más próximas”, dijo Famaey.

Los científicos se preguntan ahora si las corrientes descubiertas por Famaey son muy comunes, y cuál puede haber sido su papel en la evolución de nuestra galaxia. “Este resultado abre nuevas y muy interesantes perspectivas sobre la dinámica de la Vía Láctea”, ha declarado Michael Perryman, jefe científico de Hipparcos y Gaia. La misión Gaia, que la ESA planea lanzar en 2011, permitirá extender esta investigación a un área mucho mayor de nuestra galaxia. Gaia observará más de mil millones de estrellas y medirá su movimiento simultáneamente en tres direcciones, gracias a que contará con un espectrógrafo que medirá el efecto Doppler. “Gaia nos proporcionará la visión más clara que jamás hemos tenido de la estructura y la evolución de la Vía Láctea”, dijo Perryman.

Nota a los editores

Estos resultados se publican este mes en la revista especializada europea Astronomy & Astrophysics. Además de Benoit Famaey, la lista de autores incluye a Alain Jorissen, de la Universidad Libre de Bruselas, Bélgica; Xavier Luri, de la Universidad de Barcelona, España; Michel Mayor y Stéphane Udry, de la Universidad de Ginebra, Suiza; Herwig Dejonghe, de la Universidad de Ghent, Bélgica; Catherine Turon, del Observatorio de Paris-Meudon, Francia. El artículo, titulado “Local kinematics of K and M giants from CORAVEL/Hipparcos/Tycho-2 data. Revisiting the concept of superclusters”, está disponible aquí:
http://www.edpsciences.org/articles/aa/pdf/press-releases/PRAA200409.pdf

Acerca de Hipparcos:

El satélite Hipparcos, de la ESA, ha medido las posiciones de más de cien mil estrellas con el doble de precisión de lo que se disponía hasta ahora. Hipparcos fue lanzado en 1989 con un cohete Ariane 4, y finalizó su misión cuatro años más tarde. Los datos de Hipparcos ayudaron a predecir el impacto del cometa Shoemaker-Levy 9 con Júpiter en 1994, y mostraron que el Universo es mayor y más joven de lo esperado. La próxima misión Gaia, de la ESA, pulirá y ampliará el trabajo de Hipparcos.

Para más información acerca de Hipparcos consultar:
Scientific and Technical Hipparcos information

Acerca de Gaia

Gaia, de la ESA, compondrá un mapa de una precisión sin precedentes con mil millones de estrellas en nuestra galaxia. Gaia observará cada una de sus estrellas-objetivo durante un periodo de cinco años, registrando con gran precisión sus movimientos y cambios de brillo. Gaia será lanzada a bordo de un cohete ruso Soyuz-Fregat a mediados de 2011. Se espera que Gaia descubra cientos de miles de nuevos objetos celestes, desde planetas extrasolares a enanas marrones –estrellas ‘fallidas’ que no brillan-. En nuestro propio Sistema Solar Gaia encontrará hasta un millón de asteroides y cometas.

Para más información acerca de Gaia consultar:
Gaia Press Kit
Scientific and Technical Gaia information

For more information please contact:

Benoit Famaey
Institut d'Astronomie et d'Astrophysique
Université Libre de Bruxelles
Brussels, Belgium
Tel: +44 1865 273986 (presently at the University of Oxford, UK)
E-mail: bfamaey @ astro.ulb.ac.be

Alain Jorissen
Institut d'Astronomie et d'Astrophysique
Université Libre de Bruxelles
Brussels, Belgium
Tel: +32 2 650 2834
E-mail: ajorisse @ astro.ulb.ac.be

Michael Perryman
ESA Hipparcos and Gaia Project Scientist
European Space Agency
Noordwijk, The Netherlands
Tel: +31 71 565 3833

Irina Bruckner
ESA Science Communications Office
European Space Agency
Noordwijk, The Netherlands
Tel: +31 71 565 3273
E-mail: ibruckne@esa.int

ESA Media Relations Division
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Paris, France
Tel: +33 1 5369 7155
Fax: +33 1 5369 7690

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