El trepidante viaje de vuelta de Paolo

Paolo at the media conference on 26 May 2011
31 mayo 2011

El astronauta de la ESA Paolo Nespoli explicó en una rueda de prensa la semana pasada cómo fue su viaje de vuelta a la Tierra y cómo se sentía al estar sometido de nuevo a la gravedad terrestre tras su prolongada estancia en el espacio.

“¡Fue una experiencia increíble!”, comentó Paolo sonriente. “Comparada con la tranquilidad a bordo de la Estación, la maniobra de reentrada es especialmente dura, rápida y movida - ¡fue como si nos estuviesen golpeando con un martillo enorme!”

La nave Soyuz TMA-20 regresó a la Tierra el martes de la semana pasada, realizando una impecable maniobra de reentrada. Los equipos de apoyo llegaron a la cápsula instantes después de su aterrizaje.

Paolo fue el último de los tres miembros de la tripulación en salir de la cápsula. Tras recuperar el aliento respirando de nuevo el aire fresco de la Tierra, fue examinado por el equipo médico desplazado al lugar del aterrizaje.

Éste es un procedimiento estándar tras el aterrizaje, ya que con frecuencia, incluso los astronautas más fuertes sufren durante la fuerte deceleración de la reentrada, y la mayoría se sienten muy débiles al someterse de nuevo a la gravedad terrestre.

Último adiós antes de entrar en la Soyuz

“Sentí que tenía problemas para respirar durante la deceleración de la reentrada. Recordé que tenía que estirar la cabeza para respirar mejor, ¡pero no fui capaz, mi traje llenaba hasta el último milímetro de mi asiento!”

Los tres miembros de la tripulación de la Soyuz TMA-20 fueron trasladados en helicóptero a la ciudad de Karaganda, a unas dos horas del punto de aterrizaje. Tras la tradicional ceremonia de bienvenida, Paolo y la astronauta de la NASA Cady Coleman tomaron un vuelo a Houston. La nube de cenizas provocada por el volcán islandés la semana pasada les obligó a seguir una ruta más larga de lo previsto.

Cuando pararon a repostar en el Reino Unido, Paolo ya se encontraba un poco mejor. Ahora, tras unos días de descanso, ya está prácticamente recuperado. Nada más llegar al Centro Espacial Johnson de la NASA, Nespoli fue sometido a una serie de exámenes médicos para comparar los resultados de antes y después de su estancia en órbita.

“Quiero darles las gracias a todos mis seguidores en Twitter y Flickr por su apoyo y por sus comentarios. ¡Lo agradezco mucho!”

Desde el menú de la derecha se puede acceder al vídeo de la rueda de prensa (en italiano y en inglés).

El aterrizaje de una Soyuz

La nave Soyuz atracada en la Estación

La Soyuz es una nave muy fiable y resistente, pero su regreso a la Tierra dista mucho de ser un viaje de placer. Una Soyuz necesita un par de días para llegar a la Estación Espacial Internacional, pero tan sólo unas pocas horas para regresar a la Tierra.

La Soyuz TMA-20 encendió su motor principal durante unos cuatro minutos a las 01:30 GMT del martes 24 de mayo, comenzando la maniobra de descenso. Minutos más tarde, se separaron los módulos orbital y de servicio, que no son capaces de soportar las duras condiciones de la reentrada.

La cápsula Soyuz desciende en paracaídas

El comandante Kondratyev giró la cápsula para situar el escudo de protección térmica en la parte frontal. A las 02:03 GMT, la tripulación empezó a sentir la fricción de las capas superiores de la atmósfera frenando a la nave. A medida que la Soyuz se adentraba en las capas más densas de la atmósfera, la deceleración fue aumentando, hasta alcanzar un valor de unas cinco veces la aceleración de la gravedad terrestre.

Los paracaídas se abrieron a las 02:11 GMT: primero el piloto y luego el principal. Esta es una maniobra bastante sacudida: la nave se zarandeó violentamente hasta que el paracaídas principal se hinchó por completo, estabilizando la fase final del descenso.

En los últimos 10 kilómetros, la tripulación empezó a sentir poco a poco cómo la gravedad terrestre tomaba el relevo a las fuerzas de la reentrada, mientras su cápsula se balanceaba suavemente bajo la cúpula del paracaídas.

Como ya es habitual, la nave aterrizó con gran precisión y puntualidad sobre la estepa kazaja.

El aterrizaje en sí tampoco es especialmente suave – la tripulación tiene claro que han llegado a tierra ‘firme’.

Cuando el viento está en calma, como el pasado martes, la Soyuz aterriza en posición vertical, ayudándose de una serie de retrocohetes para amortiguar el impacto contra el suelo. Sin embargo, con fuertes vientos la nave puede llegar a volcar, siendo arrastrada por el paracaídas varios metros antes de detenerse por completo.

En el espacio, la cápsula parece más grande; de vuelta en la Tierra, la tripulación, debilitada tras su prolongada estancia en el espacio, necesitó ayuda para salir de la nave.

Comprobando el ajuste del asiento con un traje Sokol

Durante una misión espacial de larga duración el cuerpo humano se estira: un astronauta ‘crece’ varios centímetros. Esto se debe principalmente a que la columna vertebral, comprimida y ligeramente curvada en la Tierra bajo la acción de la gravedad, recupera su longitud natural en condiciones de microgravedad. Esto suele causar dolores de espalda los primeros días en el espacio, y los primeros días de vuelta en la Tierra.

Este aumento de estatura se tiene en cuenta al ajustar los asientos de la Soyuz al cuerpo de cada astronauta, como en esta imagen. Aún así, la fuerte deceleración de la reentrada hace que el viaje de vuelta sea bastante incómodo.

El último tweet enviado por Paolo desde el espacio decía ‘¡Volvemos a casa! Nos espera un trepidante viaje de vuelta’. En su caso, no podría haber sido más literal.

Bienvenido a la Tierra, Paolo, ¡Misión cumplida!
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