El veterano satélite ERS desvela un complejo mecanismo de drenaje glaciar

El agua del deshielo discurre por un molino glaciar en Groenlandia
31 enero 2011

Un reciente estudio apunta a que los veranos más cálidos podrían paradójicamente estar frenando el deslizamiento de los glaciares. Los resultados de esta investigación, basada en los datos obtenidos con el satélite de observación de la Tierra más antiguo de la ESA, serán fundamentales para estimar el aumento del nivel del mar debido al deshielo de las regiones polares.

Resulta indiscutible que en los últimos años los glaciares de Groenlandia se están deslizando hacia el mar más rápido de lo habitual. Este hecho ha sido relacionado, al menos en parte, con el deshielo de su superficie, debido a un aumento generalizado de las temperaturas.

Las aguas del deshielo se abren paso hacia la base del glaciar a través de grietas y agujeros conocidos como ‘molinos glaciares’. Los modelos actuales sugieren que esta agua lubrica el deslizamiento basal del glaciar, acelerando su desplazamiento hacia el mar.

Sin embargo, los científicos no han sido capaces de hallar una correlación entre la aceleración de los glaciares y el aumento de las temperaturas estivales, lo que dificulta los cálculos para la predicción del aumento del nivel del mar.

Mapa de velocidades del hielo

Un artículo publicado esta semana en la revista Nature explica cómo el mayor deshielo estival podría estar frenando el deslizamiento de los glaciares.

Este estudio se basa en las observaciones realizadas por el veterano satélite ERS-1 de la ESA, que el próximo mes de Julio cumplirá 20 años en órbita, y sugiere que el sistema de drenaje interno de los glaciares es capaz de adaptarse a la mayor cantidad de agua del deshielo sin afectar a la velocidad de deslizamiento de éstos.

El Profesor Andrew Shepherd de la Universidad de Leeds, Reino Unido, y director de este estudio, explica que “hasta ahora se creía que la velocidad de deslizamiento de los glaciares estaba directamente relacionada con la tasa de deshielo superficial, pero nuestros resultados indican que se trata de un proceso mucho más complejo”.

Su investigación se basa en los datos adquiridos por el satélite ERS-1 entre 1992 y 1998 sobre seis glaciares situados en el interior del sudoeste groenlandés. En este periodo se registraron temperaturas especialmente altas durante el verano, siendo el de 1998 el más cálido del que se guarda registro.

“Hemos utilizado los datos de ERS-1 y una técnica conocida como ‘intensity tracking’ sobre periodos de 35 días para estimar la velocidad de desplazamiento de los glaciares”, explica el Profesor Shepherd.

“Nuestros resultados sugieren que una mayor tasa de deshielo en la superficie del glaciar no afecta en absoluto a su velocidad de deslizamiento. Sin embargo, esto no significa que la calota esté a salvo del cambio climático, ya que el deshielo al llegar al océano también juega un papel muy importante”.

Edge of Greenland ice sheet
Borde de la capa de hielo de Groenlandia

Las observaciones realizadas con el satélite ERS-1 muestran que aunque el deslizamiento de los glaciares se aceleró al comienzo de la temporada estival una tasa similar cada año, al final de los veranos más cálidos, en los que se produjo una mayor cantidad de agua de deshielo, la velocidad de deslizamiento se redujo considerablemente. El equipo de investigadores atribuye este fenómeno a un eficaz mecanismo de drenaje subglaciar, común en los sistemas de glaciares alpinos.

Si bien todavía queda mucho trabajo para poder modelar la dinámica del deslizamiento de los glaciares, estos resultados serán incorporados en los cálculos de la contribución de la calota groenlandesa al aumento del nivel del mar.

ERS satellite
El satélite ERS-2

Lanzado en 1991, ERS-1 fue el primer satélite radar europeo dedicado exclusivamente al estudio de cuestiones medioambientales. El gran éxito de esta primera misión sentó las bases para la monitorización continua de nuestro planeta, lo que nos permite comprender cada día mejor sus complejos procesos climáticos.

Tanto ERS-1 como su sucesor, ERS-2, han permitido realizar un gran número de avances científicos. Para aprovechar todavía más el gran potencial de ERS-2, se está estudiando la posibilidad de incluir una fase dedicada a la monitorización del hielo de nuestro planeta antes del fin de la misión, a mediados de este año.

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