En busca del verdadero mundo acuático

Artist's impression of the surface of a waterworld
Artist's impression of the surface of a waterworld
9 julio 2003

Muchos escritores de ciencia ficción y directores de cine han imaginado mundos completamente cubiertos de agua, pero ¿y si realmente existiesen?, ¿habría vida en estos mundos?, ¿qué tipo de vida?

En caso de que las predicciones de una serie de astrónomos europeos sean acertadas, la ESA (Agencia Europea del Espacio) podría ser artífice de la conversión de la ciencia ficción en un hecho científico mediante el descubrimiento de dicho mundo. La misión Eddington de la ESA, actualmente en fase de desarrollo, podría ser la clave.

Durante la reciente celebración de la conferencia “Towards Other Earths” (Hacia otras Tierras), copatrocinada por la ESA, integrada por unos 250 de los mejores expertos en la detección de planetas, se debatió sobre la estrategia que debía utilizarse para descubrir mundos similares a la Tierra. Alain Léger y sus colegas del Institut d’Astrophysique Spatiale ( Instituto de Astrofísica Espacial ), en Francia, describieron un nuevo tipo de planeta que aún queda por descubrir: los mundos acuáticos.

Léger y sus colegas pronostican que la masa de estos mundos de agua sería seis veces superior a la de la Tierra y que su esfera sería el doble de ancha que la de nuestro planeta. También tendrían atmósfera, y describirían una órbita alrededor de la estrella principal a una distancia similar a la que separa la Tierra del Sol. Lo más fascinante es que estos mundos estarían totalmente cubiertos de agua y tendrían una profundidad más de 25 veces mayor a la profundidad media de los océanos terrestres.

De acuerdo con los cálculos realizados, la estructura interna de un mundo acuático estaría formada por un núcleo metálico, con un radio de unos 4.000 kilómetros. A continuación, habría una región formada por una capa rocosa que se alzaría 3.500 kilómetros sobre la superficie del núcleo y que estaría cubierta por una segunda capa de hielo de 5.000 kilómetros de grosor. Estas capas estarían cubiertas por un océano con una profundidad de 100 kilómetros y, por último, todo ello quedaría cubierto por una atmósfera.

Si efectivamente estos planetas tienen el doble de radio que la Tierra, la nave espacial Eddington los detectará con facilidad, ya que está diseñada para detectar planetas de la mitad de tamaño que la Tierra. “Si un mundo acuático pasa por delante de una estrella de temperatura más fría que la del Sol, se producirá una reducción de la intensidad de luz estelar de al menos un uno por mil. Esta variación es casi diez veces mayor a la mínima variación que puede detectar la nave espacial Eddington . Así que, los mundos acuáticos, en caso de que existan, serán presa fácil para la Eddington”, afirma Fabio Favata, investigador del proyecto Eddington de la ESA.

La misión Corot de CNES/ESA, de menor dimensión, será la precursora de la Eddington y se lanzará en el año 2005. En este caso, sólo podrá vislumbrar los mundos acuáticos que se encuentren lo suficientemente cerca de sus estrellas principales.

Los investigadores se preguntan si estos mundos podrían albergar vida y cómo sería ésta, ya que el agua es el principal elemento constituyente de vida en la Tierra. Dado que estos mundos acuáticos reúnen todas los requisitos para que haya vida en ellos, la gran pregunta que se plantea es si realmente podrían generar vida.

Una de las principales teorías sobre el origen de la vida se basa en que se requieren fuentes de calor en el fondo oceánico, que obtendrían dicho calor de la actividad volcánica, como las “fumarolas negras” que se encuentran en la profundidad de nuestros océanos. Sin embargo, en un mundo acuático, habría 5.000 kilómetros de hielo que separarían el fondo oceánico de cualquier posible fumarola. Por otra parte, también es posible que se origine vida en la superficie del agua.

Posiblemente, la única forma de saber si existe vida en un mundo acuático sea estudiar estos mundos mediante la misión Darwin de la ESA, diseñada para buscar planetas habitables. Cuando se lance, alrededor del año 2014, esta flota de naves espaciales buscará signos indicadores de vida en las atmósferas de los planetas, incluidos los mundos acuáticos.

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