Entrevista con Jordi Font, Co-director científico de SMOS

Jordi Font, Co-director científico de SMOS
15 octubre 2009

Jordi Font es uno de los investigadores que propuso la misión SMOS. Como Co-director científico para salinidad oceánica, su papel ha consistido en mantener la integridad científica de la misión mientras ésta pasaba de ser un diseño en papel a convertirse en un satélite real.

Font, español, se licenció y doctoró en Física en la Universidad de Barcelona. Actualmente es Profesor de Investigación del departamento de Oceanografía Física del Instituto de Ciencias del Mar del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en Barcelona.

Font preside el comité de Física y Clima del Océano de la Comisión Internacional para la Exploración Científica del Mar Mediterráneo.

ESA: ¿Qué papel juega la salinidad oceánica en el ciclo global del agua, en la circulación oceánica y en el sistema climático?

Jordi Font: La salinidad del océano es la variable geofísica que vincula el ciclo global del agua con la circulación oceánica. Dado que el 86% de la evaporación total y el 78% de las precipitaciones tienen lugar sobre el océano, la dinámica oceánica tiene mucha influencia sobre el ciclo global del agua. La salinidad se modifica a través de procesos que hacen aumentar o disminuir la cantidad de agua dulce sobre la superficie del océano, sobre todo las lluvias y la evaporación pero también las descargas fluviales, así como la congelación y el deshielo en las regiones polares. Estos cambios en la salinidad superficial se transmiten al océano profundo, y afectan otras regiones mediante mecanismos de advección y difusión.

ESA: ¿Qué nos dicen las fluctuaciones en salinidad?

Jordi Font: Las pequeñas diferencias en la cantidad de sal disuelta entre las diferentes masas de agua juegan un papel crucial en la circulación oceánica. La salinidad, junto con la temperatura, determina la densidad del agua en el mar. Las diferencias en la densidad, junto con los vientos sobre la superficie, modifican la presión en todo el océano incluso a grandes profundidades, lo que impulsa las corrientes oceánicas.

ESA: ¿Qué dificultades plantea el medir la salinidad en los océanos del planeta?

Jordi Font: La salinidad oceánica es más difícil de medir que la temperatura. Hasta los años sesenta había que tomar muestras de agua para determinar su contenido en sal mediante análisis químico en el laboratorio. Hoy en día los sensores electrónicos son capaces de medir ‘in situ’ la conductividad del agua del mar, lo que, junto con la información sobre temperatura permite registrar la salinidad. En las regiones más extensas y remotas de los océanos se han tomado muy pocas medidas de salinidad a lo largo de un siglo de expediciones oceanográficas. Recientemente un programa internacional que despliega instrumentos en boyas flotantes ha empezado a proporcionar una descripción consistente en 3D de la salinidad y sus fluctuaciones. Sin embargo, ninguna misión de satélite ha proporcionado hasta ahora datos regulares y de alta resolución sobre salinidad oceánica, como se lleva haciendo desde hace más de treinta años con las temperaturas de la superficie marina.

SMOS, con su sofisticada instrumentación, constituye el primer intento de proporcionar esta información. Medir la salinidad con SMOS supone un desafío porque requiere instrumentos de altas prestaciones en términos de precisión y estabilidad. Todo el espectro de salinidades oceánicas está reflejado en un rango relativamente estrecho de valores radiométricos, por lo que hacen falta algoritmos muy completos y eficaces para extraer la medida de la salinidad de las observaciones de satélite.

ESA: ¿Qué áreas de la ciencia se beneficiarán en mayor medida de los nuevos datos de salinidad?

Jordi Font: Entender cómo varía la salinidad de la superficie marina permite a la comunidad científica mejorar las predicciones sobre fenómenos como El Niño, que ocurren en latitudes ecuatoriales sobre el Pacífico y pueden generar fenómenos climáticos devastadores en muchas partes del planeta. Actualmente los datos de salinidad de la superficie marina no están disponibles de forma que puedan ser incorporados a los modelos numéricos, como se hace con los datos de temperatura y nivel del mar; esto genera errores en las predicciones. Con los datos de SMOS también podremos estudiar y entender mejor fenómenos como la formación de densas masas de agua a latitudes altas a través de la interacción con la atmósfera; el balance de precipitaciones y evaporación en muchas regiones oceánicas; y muchos otros procesos. Esto contribuirá a ampliar nuestro conocimiento sobre los presupuestos hídricos globales, y a mejorar las predicciones climáticas a diversas escalas temporales.

ESA: ¿Dónde estará usted durante el lanzamiento?

Jordi Font: Estaré en ESAC, cerca de Madrid, donde se encuentra el Segmento de Tierra de procesado de datos de SMOS. Así podré compartir este momento, como Co-director científico, con colegas de la ESA, de la comunidad científica y de la industria. También con las autoridades españolas del sector, que han hecho un esfuerzo especial para participar en SMOS y convertirlo en el primer satélite europeo en que España juega un papel fundamental en los aspectos científicos, tecnológicos e industriales.

Nota del editor:

Esta es la primera de una serie de entrevistas que se realizarán con personal clave de SMOS. Las demás serán publicadas a lo largo de las próximas semanas.

Copyright 2000 - 2014 © European Space Agency. All rights reserved.