Herschel, la nave espacial y el telescopio

Herschel spacecraft
11 mayo 2009

El satélite Herschel es un “tubo” elevado de 7,5 metros de altura y 4 metros de ancho, con una masa en el lanzamiento de unas 3,3 toneladas. Llevará a bordo el telescopio de infrarrojo y tres instrumentos científicos. La mayor parte de la nave estará ocupada por un termo de helio líquido, que llevará los detectores de los instrumentos en el interior, enfriados a sólo unos pocos grados por encima del cero absoluto.

La característica más destacada es el espejo principal de 3,5 metros de diámetro situado sobre el criostato y protegido por una pantalla de la luz solar directa.

Es el mayor telescopio espacial jamás construido y un gran reto que Europa resolverá por sí sola. El contrato firmado entre la ESA y Astrium en Toulouse, Francia, para la construcción del telescopio Herschel, hace que sea totalmente europeo.

El telescopio Herschel debe cumplir unos requisitos muy exigentes. Debe ser tan ligero que se pueda situar en una órbita mucho más alejada, por ejemplo, que la del Hubble. Además, la superficie del espejo debe ser sumamente lisa; fue necesario pulirla para que fuera tan uniforme que sus “irregularidades” tuvieran menos de unas pocas milésimas de milímetro. Deberá resistir condiciones medioambientales muy adversas. En el lanzamiento, se verá “sacudido” por una fuerza varias veces superior a la de la gravedad de la Tierra.

El espejo enfoca la luz infrarroja, que pasa por un espejo secundario más pequeño hasta el plano focal situado en el interior del criostato. Éste se encuentra debajo del espejo y refrigera el conjunto de instrumentos científicos a una fracción del cero absoluto. La pantalla protege al criostato del Sol y está parcialmente recubierta de paneles solares que suministran la energía necesaria para el funcionamiento del telescopio solar. Debajo del criostato se encuentra el módulo de servicio. Contiene los ordenadores esenciales y otros subsistemas para el funcionamiento de la nave y de sus instrumentos, así como para el manejo y la compresión de los datos científicos sin procesar.

Para poder cumplir con sus objetivos científicos, los detectores de Herschel deben funcionar a temperaturas muy bajas y estables. Por lo tanto, la nave cuenta con medios para enfriar los detectores a temperaturas cercanas al cero absoluto (-273 ºC), desde -265 ºC hasta sólo a unas décimas del cero absoluto.

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