Los satélites guían a los trabajadores humanitarios que buscan pozos de agua para los refugiados africanos

8 septiembre 2004

Con el fin de socorrer a los más de 180.000 refugiados sudaneses que han huido hacia el paisaje desierto del este del Chad, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados ha comenzado a usar datos procedentes de satélitespara identificar recursos hídricos ocultos y determinar la ubicación de nuevos campos.

Con el permiso del Gobierno del Chad, actualmente existen en funcionamiento nueve campos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). El ACNUR ha trasladado a la gran mayoría de los refugiados desde la volátil frontera hasta estos campos. Otros miles han venido por su cuenta desde la frontera, sometiendo a una presión adicional los ya escasos recursos. Además sigue habiendo gran preocupación por que puedan llegar más refugiados que huyen de la región de Darfur.

Una gran cantidad de gente tiene que recibir comida, agua y necesidades básicas en esta remota región, conectada por caminos inadecuados que empeoran con el inicio de la estación lluviosa. La mayor necesidad específica es el agua. Los estándares del ACNUR estiman un mínimo de 15 litros de agua por persona al día, pero algunos campos del este del Chad todavía se encuentran por debajo de este requerimiento.

En marzo el ACNUR solicitó ayuda a UNOSAT para localizar recursos hídricos ocultos y proponer ubicaciones óptimas para la apertura de nuevos campos en la región. El consorcio UNOSAT, respaldado por la ESA, proporciona a las Naciones Unidas y a organizaciones humanitarias internacionales productos de información geográfica derivados de la generación de imágenes procedentes de satélites.

Basado en un análisis preliminar de las condiciones hídricas en la región, el ACNUR propuso una estrategia de desarrollo hídrico y, en colaboración con UNOSAT, diseñó el estudio de aguas. "Nos pidieron enfrentar el importante problema planteado por la necesidad de obtener agua para los refugiados y junto con la firma consultora Radar Technologies France (RTF) diseñamos una solución", señaló Olivier Senegas de UNOSAT. "A comienzos de julio proporcionamos mapas de objetivos de aguas, cubriendo más de 22.500 kilómetros cuadrados alrededor de los campos de refugiados de Oure Cassoni, Touloum e Iridimi."

"Durante julio el ACNUR y RTF pudieron confirmar, sobre el terreno estas fuentes de agua detectadas por satélite; actualmente se están realizando exámenes adicionales mediante un análisis geográfico in situ, para evaluar el potencial y la productividad reales de estas fuentes hídricas."

La técnica se basa en la fusión de los resultados de diferentes satélites: imágenes ópticas de espectros múltiples del Landsat, imágenes de radar de banda C de la nave ERS de la ESA e imágenes de radar de banda L del JERS-1 del Japón. Además, se aplica el modelo de elevación digital (MED) derivado de la Misión de Radar Topográfico del Transbordador Espacial (SRTM, por sus siglas en inglés).

El Landsat es una muy buena manera de obtener una comprensión inicial de un área, ya que nos permite ver la vegetación y el agua de superficie que puedan existir allí", explicó Senegas. "Desde un punto de vista geológico también es interesante poder diferenciar bien las rocas."

"El radar de ERS identifica la topografía de la superficie, lo que incluye estructuras geológicas relevantes como fallas, diques y especialmente canales de drenaje enterrados, conocidos como wadis y que a menudo proporcionan fuentes de agua. El radar JERS-1 tiene una longitud de onda más larga, de modo que puede sondear a profundidades mucho mayores bajo el suelo de áreas áridas, para detectar signos de agua."

Usando técnicas empleadas previamente para la exploración de petróleo, gas y minerales, Alain Gachet de RTF combinó la información para crear mapas de aguas potenciales: "Las imágenes ópticas muestran la superficie; el ERS ve a una profundidad de cerca de 50 cm y el JERS-1 llega hasta un máximo de 20 metros, de modo que con la combinación de todos estos resultados se obtiene un tipo de modelo de corte transversal del paisaje."

“Y las imágenes de radar multitemporales pueden destacar anormalidades de la humedad subterránea que pueden ser indicadoras de aguas de superficie. Hemos desarrollado algoritmos especiales para detectarlas."

La prueba de fuego de la acción fue el momento en que los trabadores humanitarios usaron los mapas para perforar pozos y orificios en busca de agua, agregó Senegas: "Para tener éxito, la acción tiene que ser aceptada por los equipos locales, de manera que ellos tienen que ser parte de proceso. No están familiarizados con la observación terrestre, pero en la práctica demostraron estar muy interesados en la técnica."

"Lo que les indican los polígonos en el mapa es que esa área tiene un alto potencial de agua. Y, de hecho, sus perforaciones dentro de estos polígonos han indicado un potencial de recursos hídricos. También en algunas áreas fuera de ellos, pero no a profundidades que sean útiles.”

Gachet viajó personalmente a Chad para supervisar la campaña de búsqueda sobre el terreno: "Los refugiados están en una situación desesperada, y el agua es un recurso precioso. Con anterioridad, los cavadores de pozos habían estado realizando su labor usando esencialmente los conocimientos locales y técnicas geofísicas básicas. Tenían un índice de éxito del 50%, el cual no es malo si se consideran las circunstancias, pero aún así era derroche de tiempo y dinero. Ahora nuestros mapas los dirigen a los mejores sitios. Sólo tienen que guiarse por ellos."

La segunda fase del proyecto ha sido el uso de mapas para examinar los sitios propuestos para la instalación de nuevos campos. De manera provisoria, se habían planeado cinco nuevos campos, pero el estudio mostró que no había recursos hídricos en sus alrededores. En lugar de ellos, fue posible destacar siete otras ubicaciones posibles, que combinan recursos hídricos en sus cercanías con acceso a vías de transporte y una topografía adecuada con terrenos secos.

El plan es ampliar la cobertura a lo largo del este del Chad a medida que la situación lo exija, agregó Senegas. Los campesinos chadianos también pueden ver los mismos datos en el futuro, y los mapas de referencias geográficas de alta precisión podrían convertirse en parte de un sistema de información geográfica (SIG) que satisfaga necesidades nacionales.

"El tercer aspecto es, esperamos, beneficiar a la población local más allá de la crisis actual", concluyó Senegas. "De ordinario, acá viven sólo unas 30.000 personas, pero han compartido lo poco que tienen con los refugiados. Estos mapas pueden ayudar de manera duradera, indicando a los campesinos que si cavan en este lugar es más probable que encuentren agua para sus campos."

Gachet agregó: "No es que haya una falta absoluta de agua en la región, sino la carencia de una política de gestión de la misma. Cuando abandoné la región, comenzó la temporada lluviosa (dos meses de intensas lluvias), pero comúnmente el agua se evapora antes de poder volver a llenar las fuentes de agua superficiales. La generación de mapas por satélite podría guiar en el futuro a los habitantes locales sobre los mejores lugares para crear embalses básicos a lo largo del curso de los wadis, para retener y guardar el agua".

Acerca de Radar Technologies France

RTF es una compañía privada que ha estado utilizando su experiencia pasada en exploración aurífera y petrolera para la búsqueda de aguas superficiales con fines humanitarios.

La experiencia de RTF con imágenes de radar generadas desde el espacio comenzó en 1996, cuando utilizó datos procedentes de satélites combinados con la realidad del terreno para realizar nuevos descubrimientos de oro y petróleo en los bosques lluviosos del Congo. La compañía hace consultoría para importantes compañías petroleras, como Shell, Agip, Total, Exxon y organizaciones humanitarias para generar mapas de nuevos recursos hídricos en áreas desérticas, como Libia, Chad y el centro de Australia.

Acerca de UNOSAT

Operado por la Oficina de las Naciones Unidas para Servicios de Proyectos (UNOPS), el UNOSAT es un consorcio sin fines de lucro fundado por el Programa de Desarrollo de Mercados de Observación Terrestre de la ESA, junto con el Centre National pour les Etudes Spatiales de Francia (CNES) y el Ministerio Francés de Relaciones Exteriores.

UNOSAT proporciona información de productos geográficos a las agencias de la ONU y a organizaciones internacionales humanitarias y para el desarrollo. Ha firmado contratos con proveedores de datos líderes en su campo, como Spot Image y Space Imaging Eurasia, así como con compañías que aportan valor añadido, tales como Gamma Remote Sensing y Digitech , que trabajan para convertir los datos procedentes de satélites iniciales en productos y mapas utilizables.

UNOSAT también emplea datos procedentes de satélites para proyectos de desarrollo en curso, en lugares como la frontera entre Mauritania y Senegal, el Cuerno de África y Nicaragua.

UNOSAT forma parte del Consorcio RESPOND, una actividad del Elemento Servicios del sistema GMES (GSE), que colabora con la comunidad de organizaciones humanitarias para mejorar su acceso a mapas, imágenes procedentes de satélites e información geográfica.

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