Swarm liftoff

Los tres satélites Swarm, de la ESA, en camino hacia sus puestos de vigilancia del escudo magnético de nuestro planeta

22 noviembre 2013

La constelación de la ESA Swarm, integrada por tres satélites, ha sido colocada esta tarde en una órbita casi polar por un lanzador ruso Rockot. Swarm monitorizará durante cuatro años el campo magnético terrestre, desde las profundidades del interior de nuestro planeta a las capas superiores de su atmósfera. 

Los satélites Swarm nos proporcionarán gran cantidad de información sobre el funcionamiento del escudo magnético que protege nuestra biosfera de las partículas cargadas y de la radiación cósmica. Los satélites tomarán medidas precisas para evaluar el debilitamiento actual del campo magnético, y averiguar si contribuye al cambio global. 

El lanzador Rockot ha despegado del puerto especial de Plesetsk, en el norte de Rusia, a las  12:02 GMT (13:02 CET) el 22 de noviembre. 

Simultaneous separation

Unos 91 minutos después, la etapa superior Breeze-KM ha dejado a los tres satélites en una órbita circular casi polar, a una altitud de 490 Km. 

Las estaciones de Kiruna, en Suecia, y Svalbard, en Noruega,  han establecido contacto con el trío de satélites unos minutos más tarde. 

Los tres satélites están siendo controlados por los equipos de la ESA en el Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC), en Darmstadt, Alemania. En las próximas horas desplegarán sus mástiles, de cuatro metros de longitud, donde están instalados los instrumentos científicos. Los próximos tres meses tiene lugar la fase de comisionado, en la que se verifica el funcionamiento correcto de la carga útil y los satélites se sitúan en sus respectivas órbitas operacionales. 

Earth's magnetic field

Los dos satélites que están más abajo volarán en formación, en pareja, separados unos 150 Km (10 segundos) sobre el ecuador y a una altitud inicial de 460 Km, mientras que el satélite superior se elevará hasta ocupar una órbita a 530 km de altitud. 

“Swarm está a punto de llenar un vacío en nuestra visión del sistema de la Tierra, y en cómo vigilamos los efectos del cambio global”, destacó Volker Liebig, director de observación de la Tierra de la ESA. 

Los tres satélites “nos ayudarán a entender mejor el escudo que nos protege de la radiación y las partículas procedentes del Sol”.

Sobre Swarm

Swarm es la cuarta misión Earth Explorer de la ESA. Sigue a las exitosas CryoSat, GOCE y SMOS, todas ellas creadas para mejorar nuestro conocimiento sobre la Tierra y su entorno. 

Los datos recolectados por Swarm nos proporcionarán una información muy valiosa relativa al origen del campo magnético terrestre, en el interior del planeta. En concreto, ayudarán a entender la relación entre el campo magnético y el movimiento del hierro fundido en la capa externa del núcleo terrestre, y entre la conductividad eléctrica del manto y su composición, así como el proceso de magnetización de la corteza del planeta a lo largo de las épocas geológicas. 

Los satélites investigarán también la relación entre el campo magnético y el ambiente terrestre. Los cinturones de radiación del campo magnético inciden, entre otras cosas, sobre la cantidad de energía procedente del viento solar que entra en las capas superiores de la atmósfera. 

Swarm también podrá distinguir entre las distintas fuentes del campo magnético terrestre, y asegurará la continuidad en su vigilancia desde el espacio, en combinación con medidas desde observatorios basados en tierra. 

Nuestro campo magnético  es clave para proteger la vida en la Tierra, porque envuelve al planeta en una burbuja que desvía las partículas cargadas hacia los cinturones de radiación. Este escudo protege a los seres vivos del bombardeo de iones pesados procedentes del Sol y del espacio profundo. 

Varias misiones desde 1980 han demostrado que este escudo de la Tierra se está debilitando, lo que podría ser un indicio de que los polos norte y sur magnéticos están empezando el proceso de inversión –algo que ha ocurrido en múltiples ocasiones a lo largo de la historia de la Tierra-. 

Aunque se tarda normalmente miles de años en completar estas inversiones, si el campo magnético se debilitara más podrían producirse más sucesos capaces de afectar a los satélites en órbita y al suministro y los sistemas eléctricos en tierra. 

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