André congelando muestras de sangre

Manteniendo en forma las células del sistema inmune

9 mayo 2012

Los resultados de un proyecto de investigación llevado a cabo a bordo de la Estación Espacial Internacional ofrecen nuevas pistas sobre por qué en el espacio el sistema inmune de los astronautas no funciona todo lo bien que debería. Este descubrimiento podría tener una aplicación directa en la Tierra, mejorando la calidad de vida de las personas mayores.

Los astronautas sufren muchos cambios fisiológicos en el proceso de adaptación a las condiciones de microgravedad. Hace años que los científicos saben que, en el espacio, el sistema inmune no funciona todo lo bien que debería, y la búsqueda de respuestas a esta cuestión ha sido precisamente uno de los principales motores de la investigación en órbita.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Teramo, del Centro Europeo para la Investigación del Cerebro y de la Fundación Santa Lucía ha descubierto que existe una enzima en particular, la conocida como 5-LOX, que se vuelve más activa en condiciones de microgravedad.

La enzima 5-LOX regula, entre otras cosas, la esperanza de vida de las células humanas. La mayoría de las células de nuestro organismo se dividen y se regeneran, pero sólo se pueden replicar un número limitado de veces.

La pregunta ahora es ‘¿Resulta afectada la salud de los astronautas por los cambios en el nivel de actividad de la enzima 5-LOX?’

Para encontrar respuestas, los investigadores necesitaban poner a prueba sus hipótesis en el único laboratorio en el que se pueden anular los efectos de la gravedad: la Estación Espacial Internacional.

Objetivo: La enzima 5-LOX

ROALD blood samples
Muestras de sangre

Para desarrollar este experimento, se enviaron muestras de sangre de dos donantes sanos al complejo orbital. Un conjunto fue expuesto a las condiciones de microgravedad durante dos días, mientras que el otro permaneció en el interior de una pequeña centrífuga que simulaba la gravedad terrestre. A continuación, se congelaron todas las muestras y se enviaron de vuelta a la Tierra para su análisis. Tal y como se esperaba, la actividad de la enzima 5-LOX era mucho mayor en las muestras sometidas a las condiciones de microgravedad que en las muestras que se guardaron en la centrífuga o que en las que habían permanecido en tierra. De hecho, la actividad en las muestras de la centrífuga era prácticamente idéntica a la observada en las que no habían viajado al espacio.

“Hemos logrado identificar una enzima que podría ser la responsable de debilitar el sistema inmunológico”, explica Mauro Maccarrone, de la Universidad de Teramo.

“La actividad de la enzima 5-LOX se puede bloquear con fármacos ya existentes, por lo que estos resultados podrían ayudar a mejorar la salud humana en un futuro muy cercano”.

Kubik centrifuge
Centrífuga en la Estación Espacial

El equipo de investigadores continuará estudiando la enzima 5-LOX y sus compuestos asociados. La semana pasada, la tripulación de la Expedición 30 trajo de regreso a la tierra nuevas muestras, parte de un experimento de seguimiento, en las que se buscarán otros tipos de cambios para poder comprender completamente todos los mecanismos subyacentes.

Al limitar la actividad biológica de ciertas señales celulares, como las controladas por la enzima 5-LOX, se podría incluso frenar ciertas partes del proceso de envejecimiento.

Los resultados de esta investigación ya han sido compartidos con la comunidad científica internacional, y en especial con aquellos investigadores que tratan a pacientes con una respuesta inmune reducida. Es muy probable que esta línea de investigación ayude a mejorar la calidad de vida de las personas más mayores aquí en la Tierra.

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