Primeras animaciones sobre los gases de efecto invernadero, basadas en datos del satélite Envisat

Global methane distribution
First ever animation of global methane distribution
20 marzo 2007

Los científicos han producido las primeras películas que muestran la distribución mundial de los gases de efecto invernadero más importantes, el dióxido de carbono y el metano, que contribuyen al calentamiento del planeta. Se han basado para ello en tres años de observaciones realizadas por el espectrómetro SCIAMACHY, a bordo del satélite Envisat de la ESA.

La importancia de reducir las emisiones de dichos gases 'antropogénicos' -producidos por el hombre- ha quedado de manifiesto recientemente con el apoyo de los líderes de la Unión Europea al objetivo obligatorio de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero al menos en un 20 por ciento, a los niveles de 1990, para 2020. Una nueva evidencia de que se considera urgente combatir el calentamiento global es que Gran Bretaña propuso la semana pasada leyes encaminadas a reducir estos gases. Se trata del primer país que toma una iniciativa en esta línea.

Es necesario un control atento para garantizar el cumplimiento de dichas metas, y un nuevo medio para contribuir a ello son los instrumentos presentes en el espacio. Por ejemplo, el Espectrómetro de Absorción de Exploración e Imágenes para Cartografía Atmosférica (SCIAMACHY), es el primer sensor espacial capaz de medir con gran sensibilidad los gases de efecto invernadero más importantes sobre la superficie terrestre, al observar el espectro de la luz solar a través de la atmósfera desde una posición 'nadir'.

Los Dres. Michael Buchwitz y Oliver Schneising, del Instituto de Física Medioambiental (IUP) de la universidad alemana de Bremen, dirigido por el Prof. Dr. John P. Burrows, produjeron los mapas basándose en las observaciones de SCIAMACHY entre 2003 y 2005.

Carbon dioxide
Carbon dioxide mapped from 2003-2005

Si bien el dióxido de carbono es el gas invernadero más importante, las moléculas de metano atrapan el calor con una eficacia 20 veces superior a la de una molécula de dióxido de carbono. Además, las emisiones de metano –el segundo gas invernadero en importancia– pueden aumentar de manera importante en el futuro debido al calentamiento global, si las zonas de permafrost actualmente heladas empiezan a liberar metano.

Los nuevos datos sobre el metano también confirman los hallazgos de otro estudio realizado en 2005 por el Instituto de Física Medioambiental (IUP) de la Universidad de Heidelberg, en colaboración con el KMNI (Royal Netherlands Meteorological Institute), según el cual existían emisiones de metano mayores de las previstas en los bosques tropicales, distintas de los modelos de simulación obtenidos en el mismo periodo.

“Al comparar los resultados del modelo con las observaciones del satélite (suponiendo que la mayoría de las diferencias se deben básicamente a nuestros conocimientos insuficientes incluidos en el modelo), el modelo se ajusta hasta reproducir de la manera más aproximada posible las observaciones del satélite -comenta Buchwitz-. Basándonos en esto, mejoramos constantemente el modelo y nuestros conocimientos de la naturaleza”.

Los datos de SCIAMACHY se suministran al programa PROMOTE de GMES Service Element for Atmosphere, que proporciona a los usuarios finales servicios de información sobre la gestión de múltiples problemas atmosféricos. La opinión de dichos usuarios ayuda a los científicos de la Universidad de Bremen a mejorar sus algoritmos, lo cual es esencial para lograr el nivel de precisión del 1% que necesita SCIAMACHY para obtener información sobre las fuentes y zonas de absorción de los gases de efecto invernadero.

Buchwitz y sus colegas utilizaron los datos de SCIAMACHY del mismo periodo para obtener información sobre las columnas de dióxido de carbono, originadas tanto de manera natural como provocadas por actividades humanas, como quemar combustibles fósiles.

Tal como sucede con el metano, existen importantes lagunas de conocimiento respecto a las fuentes de dióxido de carbono, como los incendios, la actividad volcánica y la respiración de organismos vivos, así como de las zonas de absorción natural, como los suelos y el océano.

Al conocer mejor todos los parámetros referentes al ciclo del carbono, los científicos pueden predecir mejor el cambio climático y controlar mejor el cumplimiento de los tratados internacionales destinados a reducir las emisiones de gas de efecto invernadero, como el Protocolo de Kioto, que promueve la reducción de seis gases de invernadero, entre ellos el dióxido de carbono y el metano.

Con el cambio climático como el mayor reto medioambiental a que se enfrenta el mundo, se presentarán numerosos estudios y resultados sobre los gases de efecto invernadero en el Simposio Envisat de 2007, que se celebrará en Montreux, Suiza, del 23 al 27 de abril.

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