Aurora sobre el Polo Sur.

Se abre el telón desde Concordia

6 noviembre 2012

Los cielos invernales del Polo Sur, usualmente oscuros, se ven aquí invadidos por el brillo verde de una aurora boreal, creando este escenario con la estela de la Vía Láctea y un cielo cuajado de estrellas como telón de fondo.

La única señal de vida en esta zona es la estación científica Concordia, que la ESA utiliza para la preparación de futuras misiones de larga duración fuera de la Tierra. En esta ubicación también se llevan a cabo investigaciones científicas sobre geología y glaciares relacionadas con el cambio climático, astronomía y campos magnéticos de planetas.

Aunque el Sol apenas se eleva sobre el horizonte durante meses, sus efectos se hacen notar fugazmente con la vista de las auroras australes o luces del sur (en el Polo Norte son conocidas como auroras boreales o luces del norte).

Este despliegue de color se produce cuando las partículas cargadas eléctricamente que provienen del Sol, y que viajan hacia nosotros con el viento solar, se encauzan en las líneas de los campos magnéticos de la Tierra y excitan los átomos de las capas altas de la atmósfera. Los colores responden a colisiones con diferentes gases de la atmósfera a diferentes altitudes. Las colisiones con átomos de oxígeno normalmente generan auroras verdes, mientras que el nitrógeno enciende el cielo de colores rojizos.

El telón creado por esta aurora serpentea hacia la borrosa banda de luz conocida como Vía Láctea, que se eleva en el cielo.

Dado que nuestro Sistema Solar se encuentra dentro de la Galaxia Vía Láctea, esta brillante veta es lo que vemos desde uno de sus extremos mirando hacia el poblado centro.

La naturaleza irregular de este telón presenta lugares con restos de abundante formación estelar intercalados con oscuros “huecos” de nubes de polvo que oscurecen el entorno.

Esta imagen fue obtenida el 18 de Julio por científicos que se alojaban en la base científica Concordia durante el invierno del hemisferio Sur.

Situado a 3.200 metros sobre el nivel del mar, y con una temperatura media de unos –51°C durante los meses de permanente noche invernal, Concordia proporciona las condiciones ideales para estudiar los efectos del aislamiento prolongado en un entorno extremadamente hostil.

Las lecciones aprendidas en este lugar ayudarán a preparar a los futuros astronautas para posibles misiones interplanetarias de exploración de Marte o incluso de otros lugares más alejados.

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