Seatest: una aventura en el fondo del mar

2 octubre 2013

Los astronautas de la ESA Andreas Mogensen y Thomas Pesquet regresaron de Florida la semana pasada tras participar en Seatest – el programa de entrenamiento subacuático de la NASA.

Andreas permaneció cuatro días a 20 metros de profundidad, en el interior del módulo Aquarius, junto a los astronautas de la NASA Joe Acaba y Kate Rubins y al astronauta japonés Soichi Noguchi. 

Esta misión tenía un doble objetivo: probar nuevos procedimientos que se podrían aplicar en la Estación Espacial Internacional y practicar paseos espaciales bajo el agua.

 
Paseo subacuático

Cada día, dos miembros de la tripulación salían durante tres horas para realizar un ‘paseo subacuático’, mientras sus dos compañeros controlaban su actividad desde el interior del módulo. Por la tarde, los dos equipos intercambiaban sus papeles. 

Durante estas excursiones los astronautas aprendieron a desplazarse sobre diferentes tipos de terreno y a instalar conjuntos de instrumentos. A lo largo de su recorrido se detuvieron varias veces para tomar muestras del fondo marino utilizando distintas técnicas, desde una simple bolsa invertida a un avanzado martillo neumático capaz de picar la roca sin desperdigar ni un solo fragmento.

Soichi

Al tercer día, los astronautas ajustaron su lastre para simular la gravedad lunar. “Los paseos lunares fueron los mejores”, comenta Andreas. “Es una sensación fantástica caminar dando botes sobre la superficie”. 

Andreas y sus compañeros también probaron un nuevo sistema de entrenamiento sobre la marcha, que muestra instrucciones superpuestas sobre el visor de las escafandras. Andreas utilizó este dispositivo para ensamblar una máquina de ejercicios en miniatura. 

En el espacio, los astronautas tienen que realizar ejercicio físico un mínimo de dos horas al día para mantenerse en forma y contrarrestar los efectos adversos de vivir en condiciones de microgravedad. Las máquinas de ejercicios instaladas en la Estación Espacial Internacional funcionan muy bien, pero son tan grandes que no resultarían prácticas en naves más pequeñas.

Durante esta edición de Seatest se probó un nuevo ‘gimnasio enlatado’, una máquina de ejercicios en miniatura controlada por ordenador, capaz de variar la resistencia para ofrecer un programa de entrenamiento completo. 

Thomas permaneció en superficie, asumiendo el papel de director de vuelo y de interlocutor con la tripulación. Para aumentar el realismo de la simulación, se forzó un retraso de 20 minutos en todas las comunicaciones entre los astronautas y el centro de control, dificultando el contacto directo.

Thomas, entrenado para actuar de interlocutor con la Estación Espacial Internacional, comenta que: “Nuestras comunicaciones se volvieron mucho más formales – no teníamos tiempo para charlar. Teníamos que prever cualquier posible pregunta y facilitarles la respuesta antes de que la enunciasen”. 

El programa Seatest, además de ofrecer la oportunidad de probar nuevos equipos para futuras misiones espaciales, es una experiencia muy importante para los astronautas. “A medida que trabajo con nuevos astronautas me acostumbro a tratar con distintos tipos de liderazgo. Nos llevamos realmente bien, trabajando juntos como un equipo multicultural”, remarca Andreas. 

Para Thomas, formar parte del equipo de apoyo fue una experiencia reveladora: “Ahora admiro todavía más a toda la gente que trabaja detrás del telón – cuidan de la tripulación y hacen todo lo posible para ayudarles”.

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