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El cambio climático
La grieta puede apreciarse en esta foto, donde se extiende desde la esquina inferior derecha hasta el océano en la parte superior derecha

El iceberg gigante ya está flotando en el océano

17 julio 2017
n los últimos meses, una enorme grieta ha ido desgajando una vasta porción del hielo de la Antártida. Esta vez, los satélites Sentinel-1 de la ESA han observado cómo se separaba el hielo por completo para formar uno de los icebergs más grandes jamás registrados.
Esta fotografía, tomada en abril de 2017, muestra la grieta en el hielo
En realidad, la grieta apareció hace algunos años, pero no crecía mucho. Las cosas cambiaron a principios de 2016, cuando empezó a extenderse. Solo en enero de 2017 creció 20 km, con lo que alcanzó una longitud total de 175 km. Para comienzos de julio de 2017, solo había unos pocos kilómetros entre el extremo de la grieta y el océano. Desde entonces, los científicos han estado esperando que la fisura llegase hasta el agua y provocase el desprendimiento de un formidable iceberg.

Por desgracia, el continente antártico se acerca a los oscuros meses de invierno, cuando bajan los niveles de luz y empeoran las condiciones climatológicas, lo que dificulta la observación incluso con la ayuda de satélites. Para sortear el problema, los científicos del proyecto MIDAS, un grupo de investigación de la Antártida dirigido por la Universidad de Swansea en el Reino Unido, utilizó los instrumentos de generación de imágenes por radar de los satélites Sentinel para ver a través de las nubes y la oscuridad.

Usar satélites para estudiar zonas remotas de la Tierra suele ser más seguro y eficiente que enviar personas
Además, los científicos recurrieron a otro satélite de la ESA llamado CryoSat para observar cómo evolucionaba la situación. El CryoSat posee un dispositivo llamado altímetro radar que puede medir la altura y el espesor del hielo. Esto nos indicó que la grieta tenía decenas de metros de profundidad y que no era una simple hendidura superficial.

El gigantesco iceberg tiene una superficie cercana a los 6000 kilómetros cuadrados y ¡pesa más de un billón de toneladas! Es difícil predecir qué le ocurrirá a continuación. Podría permanecer flotando por la zona durante años o podría dividirse en pequeños icebergs que se desplazarían hacia aguas más cálidas, donde se derretirían.

Los satélites Sentinel de la ESA ayudan a vigilar nuestro planeta
La pérdida de un fragmento de hielo tan enorme en la Antártida podría causar problemas. Las veces que ha ocurrido algo parecido en el pasado, se ha acelerado el flujo de los glaciares hacia los océanos, con el consiguiente aumento de los niveles del mar en la Tierra.

La buena noticia es que, gracias a los satélites de la ESA, podemos seguir informados de los cambios que se producen en el planeta, especialmente en lugares a los que es difícil llegar, como la Antártida. Cuanta más información tengamos, mejor podremos proteger la Tierra y la vida que habita en ella.

Un dato curioso: ¡el iceberg contiene aproximadamente la misma cantidad de agua que el lago Ontario de Norteamérica!

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