Investigadores españoles escudriñan el suelo de la Luna con SMART-1

SMART-1
25 mayo 2005

Hace ya seis meses que la nave SMART 1, de la Agencia Europea del Espacio (ESA), entró en órbita de la Luna. Es la primera misión europea al satélite natural de la Tierra y los científicos están encantados con su funcionamiento.

Investigadores de la Universidad Politécnica de Cataluña reciben ya sus datos, con los que pretenden, entre otras cosas, “identificar y evaluar posibles recursos naturales que podrían servir para construir asentamientos en la Luna”.

La sonda SMART 1 lleva a bordo una completa batería de instrumentos que en el último medio año han tomado los que probablemente serán los datos globales de la Luna más completos jamás recopilados.

"el magnesio, el silicio y el aluminio son, junto con el oxígeno y el hierro, los elementos principales de las rocas que forman la Luna"

El instrumento en que participa el grupo de Grupo de Mecánica y Nanotecnologia de Materiales de Ingeniería de la UPC, liderado por Ignasi Casanova, se llama D-CIXS (Demonstrations of Technology for Compact Imaging X-ray Spectrometer). Es un espectrómetro de rayos X y su misión es analizar la presencia de determinados elementos químicos en la superficie lunar, en concreto de magnesio, aluminio, silicio, hierro y calcio. Son elementos importantes a la hora de clarificar una cuestión que los científicos llevan tiempo debatiendo: el origen de la Luna. Por ejemplo, si fuera correcta la teoría de que la Luna se formó con material procedente de la Tierra después de que esta sufriera un gran impacto, entonces en la Luna deberían ser especialmente abundantes los elementos más ligeros, como el magnesio y el aluminio.

Como explica Casanova, “el magnesio, el silicio y el aluminio son, junto con el oxígeno y el hierro, los elementos principales de las rocas que forman la Luna. Consecuentemente, el estudio de su distribución en la superficie de nuestro satélite natural nos ayudará a entender mejor aspectos relacionados con su origen, historia y evolución (Y, por extensión, la de nuestro propio planeta)”.

Pero además, el grupo de la UPC es responsable de la identificación y evaluación de recursos naturales en la superficie lunar, de cara al establecimiento de una base en el futuro. Se trata de buscar desde materiales de construcción a formas de obtener oxígeno o agua.

Una muestra son los ‘vidrios lunares’ traídos a Tierra por las misiones Apollo, minerales con los que Casanova ya ha trabajado antes. “Estos vidrios pueden ser utilizados más adelante para extraer oxígeno, y SMART1 nos ayudará a cartografiar su localización y extensión en la superficie de la Luna”, señala Casanova.

Otro ejemplo es la búsqueda de una forma de protegerse contra la alta radiación que hay en la superficie de la Luna, una amenaza muy seria para todo aspirante a colono -la Luna no tiene atmósfera ni campo magnético protector-. “Saber la composición de los materiales de la superficie lunar nos ayudará a identificar cuáles de ellos son más adecuados, por densidad y/o por composición química, para servir como escudo frente a las radiaciones”, afirma Casanova.

El grupo lleva ya tiempo recibiendo los datos de SMART 1 como estaba previsto, pero su procesado es complejo. Habrá que tener un poco de paciencia para los resultados.

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