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Volar en órbita terrestre

En la órbita terrestre, la ESA gestiona satélites y presta apoyo a los vuelos espaciales tripulados, lo que le permite ofrecer valiosos servicios y conocimientos científicos, además de impulsar nuevas tecnologías para Europa. Al mismo tiempo, los peligros procedentes del espacio entrañan el riesgo de que se produzcan desastres repentinos que puedan trastornar la vida cotidiana, desde amenazas naturales como los asteroides y las tormentas solares hasta la amenaza provocada por el hombre que suponen los residuos espaciales. Es fundamental detectar, predecir y mitigar estos peligros a tiempo, al tiempo que trabajamos para mejorar la sostenibilidad en el espacio.


Estación Espacial Internacional

La Estación Espacial Internacional es un laboratorio de investigación habitado de forma permanente que orbita alrededor de la Tierra a unos 400 km de altura. Desde el año 2000, los astronautas han vivido y trabajado de forma ininterrumpida en la Estación. Construida y gestionada gracias a la colaboración internacional, constituye un puesto avanzado único en el espacio.

La microgravedad en la Estación permite a los científicos diseñar experimentos que son difíciles, o incluso imposibles, de reproducir en nuestro planeta. La investigación que se lleva a cabo allí, incluso en el laboratorio Columbus de la ESA, abarca campos que van desde la salud humana hasta la ciencia de los materiales, generando conocimientos y experiencia que nos ayudarán a explorar más allá de la órbita terrestre, al tiempo que benefician la vida en la Tierra.
etc.


Satélites en funcionamiento en órbita

La ESA gestiona una variada flota de satélites en órbita terrestre que proporciona servicios esenciales y conocimientos científicos que benefician a la sociedad cada día. Los equipos de control de misiones del Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) también prestan apoyo a las operaciones de otras organizaciones europeas, como la Comisión Europea y Eumetsat —la agencia europea de satélites meteorológicos—, así como a socios internacionales y misiones comerciales.

Desde la vigilancia del medio ambiente de nuestro planeta con los satélites Copernicus Sentinel hasta el seguimiento de los patrones meteorológicos y el apoyo a la respuesta ante catástrofes, las misiones en órbita terrestre nos ayudan a comprender mejor y a proteger nuestro planeta.


Servicio europeo de transporte de carga a la órbita terrestre baja

En la actualidad, Europa depende de socios internacionales para llevar su carga y su tripulación al espacio, aportando a cambio elementos clave para la exploración, como sus módulos de servicio europeos.

Para reforzar su independencia e impulsar la competitividad industrial, la ESA ha convocado un concurso para desarrollar servicios europeos de transporte de carga a las estaciones espaciales en órbita terrestre baja. Las empresas seleccionadas lanzarán una misión de demostración a la Estación Espacial Internacional a mediados de 2029, con vuelos a futuras estaciones comerciales.


Los peligros espaciales y cómo hacerles frente

Desde que surgió la vida en la Tierra, esta ha estado expuesta a peligros procedentes del espacio. Vivimos cerca de una estrella activa, en un Sistema Solar repleto de rocas espaciales antiguas y que se desplazan a gran velocidad, en un planeta que cada vez está más rodeado de satélites en desuso y sus restos. Las tecnologías avanzan a un ritmo vertiginoso y, hoy en día, hay mucho que podemos hacer respecto a los asteroides, la meteorología espacial y los residuos espaciales. Junto con unos ambiciosos objetivos de sostenibilidad, las actividades de seguridad espacial de la ESA contribuyen a garantizar que la órbita terrestre siga siendo segura, sostenible y accesible para las generaciones futuras.


Seguimiento del clima espacial

Vivimos cerca de una estrella impetuosa propensa a sufrir erupciones que pueden alterar y dañar infraestructuras vitales, como los satélites de navegación y telecomunicaciones, así como las redes eléctricas y las redes de comunicaciones terrestres. Las tormentas solares no se pueden detener. Sin embargo, sus efectos pueden mitigarse si aprendemos más sobre el Sol y somos capaces de predecir el tiempo espacial. La ESA está preparando misiones tanto para orbitar la Tierra como para explorar el espacio profundo con el fin de recopilar datos las 24 horas del día, los 7 días de la semana, que se incorporan a los servicios de meteorología espacial que ayudan a garantizar la seguridad de las infraestructuras y de los astronautas.


Defensa planetaria

Los asteroides son rocas espaciales antiguas que quedaron tras la formación del Sistema Solar. Hoy en día, podemos detectar objetos cercanos a la Tierra y predecir sus trayectorias para determinar con antelación posibles amenazas de impacto. La tecnología también ha avanzado hasta tal punto que ahora podemos perfeccionar nuestras habilidades para desviar asteroides, por si alguna vez necesitamos protegernos de un impacto. La ESA está preparando misiones para poner a prueba técnicas de defensa planetaria y está ampliando sus capacidades de detección y evaluación de riesgos.


Desechos espaciales y gestión del tráfico espacial

El espacio está cada vez más saturado. Durante la próxima década, decenas de miles de satélites orbitarán a gran velocidad alrededor de la Tierra, acompañados de más de un millón de fragmentos de basura espacial de más de 1 cm. El seguimiento de los restos espaciales y la prevención de colisiones constituyen una parte cada vez más esencial —y costosa— de las operaciones de las naves espaciales. Para garantizar la seguridad en las órbitas saturadas, la ESA trabaja para mejorar las capacidades de seguimiento y desarrollar sistemas de coordinación y gestión del tráfico espacial, prestando especial atención a la prevención de colisiones y a la automatización.


Un futuro sostenible en órbita

Los desechos espaciales que giran en torno a la Tierra suponen una amenaza existencial para nuestro futuro en el espacio. La ESA se propone alcanzar la neutralidad en materia de residuos espaciales para 2030, garantizando la eliminación segura y sostenible de los futuros satélites, y trabaja en diferentes métodos para retirar los residuos que ya se encuentran en órbita. La verdadera sostenibilidad en el espacio pasa por abandonar los «satélites de un solo uso» y avanzar hacia servicios en órbita, como el reabastecimiento y el reciclaje, allanando el camino hacia una economía circular en el espacio.